El Depredador
Con cada nueva entrega de la saga Depredador, el reto siempre es el mismo: recuperar la esencia de la original sin caer en la repetición. En este caso, la película se mueve entre el homenaje y la renovación, con un enfoque más explosivo y una dosis de humor que, según el espectador, puede funcionar o restarle tensión a la historia.
El guion no busca reinventar la franquicia ni añadir profundidad a su trama. Sabemos de antemano lo que vamos a ver, y en ese sentido, cumple con la acción, el espectáculo y los enfrentamientos sangrientos que se esperan. Sin embargo, su exceso de personajes y tramas dispersas hacen que pierda cohesión, sintiéndose más como un conjunto de secuencias espectaculares que como una historia bien hilada.
Con un ritmo dinámico y secuencias que mantienen el interés, es una película entretenida, pero sin el impacto de sus mejores entregas. No está a la altura del clásico de los 80, pero dentro del cine de acción cumple su función sin mayores pretensiones.
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